domingo, 29 de mayo de 2016

Mi primera vez en el Hospital de Clínicas

Era un viernes casi como cualquier otro, salvo que tenía consulta en el Hospital de Clínicas. Era mi primera vez.
Me levanté más temprano de lo habitual y si bien hacía un poco de frío, no era para tanto. Nada que un saquito no pueda solucionar.

Me dispuse a emprender viaje hasta San Lorenzo y ya llegando a la zona del nosocomio pregunté en cuál de las entradas sobre Mcal. López debía ingresar, me dijeron que en la segunda, de manera que así lo hice.

Era mi primera ida a consultar a dicho hospital, por lo tanto fui siguiendo los carteles y busqué el que indicaba: Oftalmología.
Durante los metros que fui recorriendo me crucé con personas de todas las edades, tanto hombres como mujeres, a pie, en vehículos, algunos niños en brazos de sus madres, ancianos en sillas de ruedas, etc.


Cuando por fín ubiqué el cartel, seguí las flechas que me llevarían hasta la zona de consultorios y al llegar me senté a esperar que llamen mi nombre.
En la sala de espera -que estaba dividida por un pasillo- creo que más de 80 personas esperaban lo mismo que yo: escuchar sus nombres, pronunciados por los doctores, que los habilitaba a ingresar a contar el motivo de consulta.

Personas entrando y saliendo de los consultorios, cruzando el pasillo, hablando por teléfono, conversando con el de alado, tomando mate, todas diferentes pero tenían algo en común: las ganas de consultar.

Luego de algún tiempo de espera, vi los primeros rostros conocidos. Amigos que me regaló el paso por el cursillo de Medicina en pleno desarrollo de sus funciones, atendiendo a las personas que estaban esperando su turno. No pude evitar emocionarme. Ver rostros conocidos, rostros amigos en el gran Hospital de Clínicas sin lugar a dudas fue una de las cosas lindas del viernes. Uno de ellos me vio y se acercó a preguntar si estaba acompañando a alguien o si iba a consultar. "Avisame cualquier cosa" fue el resultado de la breve pero muy grata conversación.

Luego llegó mi momento. El doctor Osvaldo Miguel Torres Duarte -para que no queden dudas- dijo mi nombre y accedí a la sala. Creo que fue el instante más emotivo del dia. Mi compañero de toda la vida, desde el pre-escolar hasta el 6to curso y sobre todo, mi gran amigo, me estaba recibiendo. Un abrazo marcó el inicio de la consulta y le expliqué el motivo de mi visita. Con la sonrisa y el buen humor que le caracterizan empezó su trabajo.


Después de varios controles con aparatos oftalmológicos -que evidentemente desconozco los nombres- me indicó que le acompañe a otro sector del Hospital para continuar con la inspección ocular.
En el camino me encontré con otros amigos que hicieron que me sienta doblemente querida y sentí la sensación más grata: a pesar del tiempo, el cariño de las personas cuándo es verdadero, permanece.

Mi consulta de rutina resultó oportuna, pues el doctor Torres Duarte encontró un pequeño Lattice que luego de explicarme de qué se trataba, otra doctora inició el procedimiento preventivo: un pequeño láser "salvatore" que en pocos minutos solucionó el temita.

Finalmente, lo que quiero resaltar es que por lo general, una visita al Hospital nunca es agradable pero ésta fue la excepción. Fui feliz al sentirme querida.

domingo, 22 de febrero de 2015

Sin letras en el abecedario

Hubo un tiempo, a decir verdad bastante prolongado, en el que haga lo que haga y vaya a donde vaya, los estudiantes de medicina o doctores eran los que me atraían. De hecho hubo 2 novios de por medio y unos cuantos intentos fallidos.

Luego fue la época de los abogados. Cuando parcialmente salí de la familia de medicina, me persiguió la etapa de los abogados, dos específicamente. Uno de ellos surgió, el otro se extinguió.

Eso sin tener en cuenta a los de Marketing, el de inglés, el ingeniero civil, el de telecomunicaciones, el de comercio internacional, el bancario, entre otros.

Y si de nombres con las mismas iniciales hablamos, también tuve de esos. Hubo un tiempo en el que me perseguía la misma letra, la R.


Hombre con el que hablaba o existía alguna conexión era dueño del nombre cuya inicial era la famosa “R”. Dos de ellos con el mismo nombre, por cierto.

Pero sin lugar a dudas, la M me acompaña también. Son unos cuantos con la misma inicial, inclusive con el mismo nombre. ¿Será una señal o una maldición?

Lo cierto y lo concreto es que actualmente no existe letra en el abecedario que haya escrito una historia reciente. Lo más reciente y cercano a un bosquejo o boceto de historia, data de 6 meses atrás. 

No sé qué tan reciente pueda ser considerado eso pero mi inicial no está tan apresurada en encontrar su dupla. Aunque no sería una mala idea buscar letras de otro abecedario…

martes, 4 de noviembre de 2014

La maldición del auto blanco

No sé si llegaron a ver la película con el tan insípido pero a la vez atractivo Jonnhy Deep donde interpreta al capitán Jack Sparrow. Lo que sí sé, aunque no lo crean, es que yo no la vi y a pesar de eso, parte de este título me recordó a él.

Bueno, el tema es que hoy estaba esperando que me pasen a buscar y sin querer me di cuenta de algo y ese “algo”, data desde hace ya algunos años. Salgo con hombres que tienen una característica en común -además de la idiotez- y es que todos tienen vehículos de color blanco. Es una particularidad que no la había notado antes y hoy, durante el tiempo que estuve aguardando que me busquen, mis neuronas hicieron sinapsis y caí en cuenta.
Claramente la foto es una ilustración, ninguno tenía un mini cooper.

Entonces me puse a analizar: ¿Cuál será la relación existente entre estas personas que comparten el gusto del color del auto? ¿Será algún trastorno o algo parecido? Las preguntas de este tipo iban y venían en mi cabeza mientras miraba mi reloj y me percaté de que habían transcurrido nada más que 10 minutos desde mi magnífico descubrimiento “del auto blanco”.

Sin embargo, por la cantidad de cosas que recordé, relacioné y analicé, parecía que estaba sentada más de 30 minutos esperando y fue cuando finalmente llegaron a rescatarme de dichos pensamientos “blanquecinos” que se apoderaron de mí.

Es probable que si nos ponemos a pensar, todas nuestras ex parejas, tengan algún punto en común. Tal vez todos usaban barbas, o todos llevaban anteojos, tal vez todos eran de piel morena o todos rubitos. Existe también la probabilidad de que todos hayan tenido cara de nabos, o cara de buenitos, cara de viejos, o cara de niños, hasta es probable que sus iniciales coincidan. 

¿Y vos te pusiste a analizar eso alguna vez?

miércoles, 6 de agosto de 2014

Avisame

Después de 14 meses vuelvo a escribir y me dispongo a compartir la buena noticia: que se puede “seguir viviendo sin tu amor”, como dice Spinetta. Y justamente ese tema fue una de las fuentes de inspiración. Siempre hay algo que hace que se active “ese sentimiento” que está en alguna parte de la cabeza, corazón, en alguna parte del cuerpo.

Están esas músicas que escuchás y parece que se te estremece el corazón o se te hace inevitable no acordarte de esa persona que creías que ya había quedado atrapada en el pasado, pero no. Y para mí en los últimos días, el tema de Rolando Chaparro fue esa música que al escuchar decir “avísame cada vez que me extrañes” es como el click que te manda al sub suelo 15, entonces querés salir corriendo.

Y por más de que sigas tu camino hay veces en que el pasado aparece y te recuerda que hay ciertas piezas del rompecabezas que siguen dando vueltas. Pasado un tiempo te das cuenta que ese día que tanto esperaste para decir “eu esqueci voce” todavía no llegó. Y que no podes cantar bien fuerte con Clarice Falcão ese tema porque si bien estás en un 70% recuperada, ese 30% restante a veces se transforma en 100% y sentís que todo lo que avanzaste en todo este tiempo, se puede esfumar en cualquier momento, sobre todo cada vez que te vuelve a escribir sin motivos.

“No queda más que viento” dice parte de la canción del flaco y hay veces en que me gustaría que todo se vaya con el viento. Y si bien ya no se siente ni duele como antes, sería una buena sensación no volver a sentir ni una pizca de nada. Que pase a formar parte de tu historial y sea un nombre más en la lista, sin sentimientos ni recuerdos de por medio. Y yo sé que llegará el día, pero lo está haciendo en cuotas, en largas e incómodas cuotas.

Sin embargo, el destino te da una mano y te pone en el camino a personas que ayudan a que cada vez quede menos de ese sentimiento que alguna vez fue muy fuerte. Esas personas que te ayudaron y ayudan a escribir nuevas historias, a experimentar nuevas sensaciones y en estos casos, es importante recordar que casi siempre, un clavo saca otro clavo…

jueves, 6 de junio de 2013

Y LLEGARÁ EL DÍA…

Pronto, mucho antes de lo que imaginas llegará el día en que ya no se estremecerá tu corazón al ver, saber, pensar, ver una foto, leer unas palabras o escuchar hablar de esa persona.

Y llegará el día en que podrás volver a recorrer por las calles sin que cada rincón de la ciudad te recuerde a esa persona y automáticamente tu mente se encargue de rememorar el momento exacto en que fueron a ese lugar.

Y llegará el día en que dejarás de pensar en esa persona, porque al menos una vez al día, lo haces. Sin darte cuenta, una cosa lleva a la otra y ahí estas de nuevo, derramando alguna lágrima perdida que aún queda en esos ojos que vieron lo que nunca imaginaron ver y que nunca más quieren volver a ver algo parecido.

Y llegará el día en que se borrará por completo ese momento inolvidable que tuviste que vivir para poder comprender lo que es tener valor y ser fuerte, porque antes creías que no eras lo suficientemente valiente para soportar ciertas cosas, porque aprendiste que a veces es tan doloroso recordar.


Foto crédito: Ruth Estigarribia.
Y llegará el día en que tus ojos ya no se llenarán de lágrimas por esa persona, ese día en que el nudo en el estómago desaparecerá por completo.

Y llegará el día en que volverás a vivir tu vida sin estar pendiente de lo que haga o diga esa otra persona. Porque a pesar de ser de la época de la tecnología, las redes sociales no forman parte del grupo de tus mejores aliados en este caso. Pero mantén tu confianza, la vida se hará cargo de recordar el error cometido, pues siempre lo hace.

Y llegará el día en que las miradas se cruzarán sin haberlo planeado. Será cuando esa persona note que ya no sientes ganas de mirar esos ojos y que los tuyos ya no miran igual que antes.

Y llegará el día en que una sorpresa asalte tu mente y se instale en ella, volverás a pensar en esa persona, pero ya solo será un recuerdo.

Y llegará el día, porque siempre llega…


lunes, 27 de mayo de 2013

SUMERGIDA EN FECHAS DE UNA AGENDA PASADA


Hojeando esas páginas, recordando esas vacaciones de invierno en las que te ganaste mi atención, así me encuentro en esta madrugada de otoño.

Era lunes, lo recuerdo como si fuese ayer, cuando de repente y de la nada, apareciste sin que te buscara, no te esperaba, creo que fue ese el secreto.

Apareciste y fue suficiente para quedarte en mis recuerdos, inclusive casi 2 años después. A instantes pareciera que el tiempo se detuvo  y te recuerdo como si estuviese viviendo ese momento, entonces pienso: ¡qué lindo sería volver a tenerte! Fuiste un buen presente en ese entonces, tanto que no parecía real y en mi mente pensaba: “Todo esto es muy bueno para ser verdad”. Pero fue muy bonito mientras duró y como todo en la vida tiene un porqué, vos fuiste mi porqué favorito.

“Lo nuestro fue para siempre y duró solo un momento” dice una canción y no puede resumir de la mejor manera lo que pienso. Tu estadía en mi vida duró solo un momento en la línea del tiempo, pero en mi mente perduró.

Dicen que un clavo saca a otro y eso comprobé contigo porque hiciste que olvide por completo un clavo anterior, eras justo mi talle. El problema fue cuando no hubo ningún clavo que me haga olvidar tu aparición. Y como siempre quiero encontrar una explicación a todo, fuiste mi respuesta a muchas preguntas para luego convertirte en muchas preguntas sin ninguna respuesta, hasta hoy.

Como apareciste, así desapareciste, de la nada. De tu época recuerdo una de las mejores y más lindas sensaciones que haya tenido, fueron nuevos sentimientos, nuevas actitudes que nunca más volví a experimentar.

Era una nueva versión, de mi siempre tímida forma de ser. Nunca antes había actuado con nadie de la manera en que viví ese presente contigo, durante el breve instante que te quedaste en mi mundo paralelo. Fue después de eso que comprendí cuando dicen que una persona o un momento, te pueden cambiar la vida; no volví a ser la misma después.

Lágrimas, suspiros, reproches, angustias y más, aparecieron luego de tu desaparición. Yo buscaba una respuesta que sea válida para mí, porque tu alejamiento no me dejaba vivir, quería y necesitaba hallar el motivo por el cual habías decidido distanciarte. Mucho tiempo busqué, mucho tiempo no comprendí, hasta que luego de algunos meses decidí volver a encontrar algo que me haga pasar el rato, el tiempo.

Fue cuando comprendí que no podía atarme a la idea de seguir pensando en vos y de buscar un porqué ya no estabas en mi vida. Decidí dejar de querer encontrarme culpable de tu decisión.

A partir de ahí supe que alguna vez volverías, que el destino se iba a encargar de unir de nuevo los caminos que vayamos a recorrer. Pero también supe que ya nada iba a ser igual, que los tiempos cambian y las personas pasan.

Lo que hasta hoy no pude descifrar y queda como materia pendiente es preguntarte directamente el motivo real de tu forma de actuar y posterior desaparición.

Aunque en realidad creo que siempre lo supe…

lunes, 3 de septiembre de 2012

YA NO QUEDA NADA


Si confiar, amar o compartir fuese fácil, no costaría un llanto y mil malestares. 

Si no confío ni en mi sombra es porque conservo algo de instinto.

Si antes creía que las excepciones existían, hoy compruebo que yo soy la excepción por creer eso.

Si nunca creí ni en lo casi eterno, hoy ya no creo ni en lo temporal…


No me hablen de amores duraderos, únicos...Mucho menos de eternos.

No me hablen de historias de amores verdaderos… Mucho menos de historias verdaderas.

No me hablen de confianza, de seguridad, de estabilidad… Mucho menos de modelos a seguir.

No me hablen de corazones rotos y vueltos a construir… Mucho menos de corazones compañeros.

No me hablen de amores fieles… Mucho menos de lobos convertidos en corderos.


Abismo, vacío y frialdad son las únicas cosas que hoy me unen a vos.

Y lo que comprendí es que la vida no te enseña, sino que te obliga a aprender…