jueves, 6 de junio de 2013

Y LLEGARÁ EL DÍA…

Pronto, mucho antes de lo que imaginas llegará el día en que ya no se estremecerá tu corazón al ver, saber, pensar, ver una foto, leer unas palabras o escuchar hablar de esa persona.

Y llegará el día en que podrás volver a recorrer por las calles sin que cada rincón de la ciudad te recuerde a esa persona y automáticamente tu mente se encargue de rememorar el momento exacto en que fueron a ese lugar.

Y llegará el día en que dejarás de pensar en esa persona, porque al menos una vez al día, lo haces. Sin darte cuenta, una cosa lleva a la otra y ahí estas de nuevo, derramando alguna lágrima perdida que aún queda en esos ojos que vieron lo que nunca imaginaron ver y que nunca más quieren volver a ver algo parecido.

Y llegará el día en que se borrará por completo ese momento inolvidable que tuviste que vivir para poder comprender lo que es tener valor y ser fuerte, porque antes creías que no eras lo suficientemente valiente para soportar ciertas cosas, porque aprendiste que a veces es tan doloroso recordar.


Foto crédito: Ruth Estigarribia.
Y llegará el día en que tus ojos ya no se llenarán de lágrimas por esa persona, ese día en que el nudo en el estómago desaparecerá por completo.

Y llegará el día en que volverás a vivir tu vida sin estar pendiente de lo que haga o diga esa otra persona. Porque a pesar de ser de la época de la tecnología, las redes sociales no forman parte del grupo de tus mejores aliados en este caso. Pero mantén tu confianza, la vida se hará cargo de recordar el error cometido, pues siempre lo hace.

Y llegará el día en que las miradas se cruzarán sin haberlo planeado. Será cuando esa persona note que ya no sientes ganas de mirar esos ojos y que los tuyos ya no miran igual que antes.

Y llegará el día en que una sorpresa asalte tu mente y se instale en ella, volverás a pensar en esa persona, pero ya solo será un recuerdo.

Y llegará el día, porque siempre llega…