martes, 4 de noviembre de 2014

La maldición del auto blanco

No sé si llegaron a ver la película con el tan insípido pero a la vez atractivo Jonnhy Deep donde interpreta al capitán Jack Sparrow. Lo que sí sé, aunque no lo crean, es que yo no la vi y a pesar de eso, parte de este título me recordó a él.

Bueno, el tema es que hoy estaba esperando que me pasen a buscar y sin querer me di cuenta de algo y ese “algo”, data desde hace ya algunos años. Salgo con hombres que tienen una característica en común -además de la idiotez- y es que todos tienen vehículos de color blanco. Es una particularidad que no la había notado antes y hoy, durante el tiempo que estuve aguardando que me busquen, mis neuronas hicieron sinapsis y caí en cuenta.
Claramente la foto es una ilustración, ninguno tenía un mini cooper.

Entonces me puse a analizar: ¿Cuál será la relación existente entre estas personas que comparten el gusto del color del auto? ¿Será algún trastorno o algo parecido? Las preguntas de este tipo iban y venían en mi cabeza mientras miraba mi reloj y me percaté de que habían transcurrido nada más que 10 minutos desde mi magnífico descubrimiento “del auto blanco”.

Sin embargo, por la cantidad de cosas que recordé, relacioné y analicé, parecía que estaba sentada más de 30 minutos esperando y fue cuando finalmente llegaron a rescatarme de dichos pensamientos “blanquecinos” que se apoderaron de mí.

Es probable que si nos ponemos a pensar, todas nuestras ex parejas, tengan algún punto en común. Tal vez todos usaban barbas, o todos llevaban anteojos, tal vez todos eran de piel morena o todos rubitos. Existe también la probabilidad de que todos hayan tenido cara de nabos, o cara de buenitos, cara de viejos, o cara de niños, hasta es probable que sus iniciales coincidan. 

¿Y vos te pusiste a analizar eso alguna vez?

miércoles, 6 de agosto de 2014

Avisame

Después de 14 meses vuelvo a escribir y me dispongo a compartir la buena noticia: que se puede “seguir viviendo sin tu amor”, como dice Spinetta. Y justamente ese tema fue una de las fuentes de inspiración. Siempre hay algo que hace que se active “ese sentimiento” que está en alguna parte de la cabeza, corazón, en alguna parte del cuerpo.

Están esas músicas que escuchás y parece que se te estremece el corazón o se te hace inevitable no acordarte de esa persona que creías que ya había quedado atrapada en el pasado, pero no. Y para mí en los últimos días, el tema de Rolando Chaparro fue esa música que al escuchar decir “avísame cada vez que me extrañes” es como el click que te manda al sub suelo 15, entonces querés salir corriendo.

Y por más de que sigas tu camino hay veces en que el pasado aparece y te recuerda que hay ciertas piezas del rompecabezas que siguen dando vueltas. Pasado un tiempo te das cuenta que ese día que tanto esperaste para decir “eu esqueci voce” todavía no llegó. Y que no podes cantar bien fuerte con Clarice Falcão ese tema porque si bien estás en un 70% recuperada, ese 30% restante a veces se transforma en 100% y sentís que todo lo que avanzaste en todo este tiempo, se puede esfumar en cualquier momento, sobre todo cada vez que te vuelve a escribir sin motivos.

“No queda más que viento” dice parte de la canción del flaco y hay veces en que me gustaría que todo se vaya con el viento. Y si bien ya no se siente ni duele como antes, sería una buena sensación no volver a sentir ni una pizca de nada. Que pase a formar parte de tu historial y sea un nombre más en la lista, sin sentimientos ni recuerdos de por medio. Y yo sé que llegará el día, pero lo está haciendo en cuotas, en largas e incómodas cuotas.

Sin embargo, el destino te da una mano y te pone en el camino a personas que ayudan a que cada vez quede menos de ese sentimiento que alguna vez fue muy fuerte. Esas personas que te ayudaron y ayudan a escribir nuevas historias, a experimentar nuevas sensaciones y en estos casos, es importante recordar que casi siempre, un clavo saca otro clavo…