
Hojeando
esas páginas, recordando esas vacaciones de invierno en las que te ganaste mi
atención, así me encuentro en esta madrugada de otoño.
Era lunes,
lo recuerdo como si fuese ayer, cuando de repente y de la nada, apareciste sin
que te buscara, no te esperaba, creo que fue ese el secreto.
Apareciste y
fue suficiente para quedarte en mis recuerdos, inclusive casi 2 años después. A
instantes pareciera que el tiempo se detuvo
y te recuerdo como si estuviese viviendo ese momento, entonces pienso: ¡qué
lindo sería volver a tenerte! Fuiste un buen presente en ese entonces, tanto
que no parecía real y en mi mente pensaba: “Todo esto es muy bueno para ser
verdad”. Pero fue muy bonito mientras duró y como todo en la vida tiene un
porqué, vos fuiste mi porqué favorito.
“Lo nuestro
fue para siempre y duró solo un momento” dice una canción y no puede resumir de
la mejor manera lo que pienso. Tu estadía en mi vida duró solo un momento en la
línea del tiempo, pero en mi mente perduró.
Dicen que un
clavo saca a otro y eso comprobé contigo porque hiciste que olvide por completo
un clavo anterior, eras justo mi talle. El problema fue cuando no hubo ningún
clavo que me haga olvidar tu aparición. Y como siempre quiero encontrar una
explicación a todo, fuiste mi respuesta a muchas preguntas para luego
convertirte en muchas preguntas sin ninguna respuesta, hasta hoy.
Como
apareciste, así desapareciste, de la nada. De tu época recuerdo una de las mejores y más lindas sensaciones que haya tenido, fueron nuevos sentimientos,
nuevas actitudes que nunca más volví a experimentar.
Era una
nueva versión, de mi siempre tímida forma de ser. Nunca antes había actuado con
nadie de la manera en que viví ese presente contigo, durante el breve instante
que te quedaste en mi mundo paralelo. Fue después de eso que comprendí cuando
dicen que una persona o un momento, te pueden cambiar la vida; no volví a ser
la misma después.
Lágrimas,
suspiros, reproches, angustias y más, aparecieron luego de tu desaparición. Yo
buscaba una respuesta que sea válida para mí, porque tu alejamiento no me
dejaba vivir, quería y necesitaba hallar el motivo por el cual habías decidido
distanciarte. Mucho tiempo busqué, mucho tiempo no comprendí, hasta que luego
de algunos meses decidí volver a encontrar algo que me haga pasar el rato, el
tiempo.
Fue cuando
comprendí que no podía atarme a la idea de seguir pensando en vos y de buscar
un porqué ya no estabas en mi vida. Decidí dejar de querer encontrarme culpable
de tu decisión.
A partir de
ahí supe que alguna vez volverías, que el destino se iba a encargar de unir de
nuevo los caminos que vayamos a recorrer. Pero también supe que ya nada iba a
ser igual, que los tiempos cambian y las personas pasan.
Lo que hasta
hoy no pude descifrar y queda como materia pendiente es preguntarte
directamente el motivo real de tu forma de actuar y posterior desaparición.
Aunque en
realidad creo que siempre lo supe…
