Pronto,
mucho antes de lo que imaginas llegará el día en que ya no se estremecerá tu
corazón al ver, saber, pensar, ver una foto, leer unas palabras o escuchar
hablar de esa persona.
Y
llegará el día en que podrás volver a recorrer por las calles sin que cada
rincón de la ciudad te recuerde a esa persona y automáticamente tu mente se
encargue de rememorar el momento exacto en que fueron a ese lugar.
Y
llegará el día en que dejarás de pensar en esa persona, porque al menos una vez
al día, lo haces. Sin darte cuenta, una cosa lleva a la otra y ahí estas de
nuevo, derramando alguna lágrima perdida que aún queda en esos ojos
que vieron lo que nunca imaginaron ver y que nunca más quieren volver a ver
algo parecido.
Y
llegará el día en que se borrará por completo ese momento inolvidable que
tuviste que vivir para poder comprender lo que es tener valor y ser fuerte,
porque antes creías que no eras lo suficientemente valiente para soportar
ciertas cosas, porque aprendiste que a veces es tan doloroso recordar.
![]() |
| Foto crédito: Ruth Estigarribia. |
Y
llegará el día en que volverás a vivir tu vida sin estar pendiente de lo que haga
o diga esa otra persona. Porque a pesar de ser de la época de la tecnología, las
redes sociales no forman parte del grupo de tus mejores aliados en este caso.
Pero mantén tu confianza, la vida se hará cargo de recordar el error cometido,
pues siempre lo hace.
Y
llegará el día en que las miradas se cruzarán sin haberlo planeado. Será cuando
esa persona note que ya no sientes ganas de mirar esos ojos y que los tuyos ya
no miran igual que antes.
Y
llegará el día en que una sorpresa asalte tu mente y se instale en ella,
volverás a pensar en esa persona, pero ya solo será un recuerdo.
Y
llegará el día, porque siempre llega…


No hay comentarios:
Publicar un comentario